Tribunal Eclesiástico

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  • Pbro. Lic. César Alfonso Ortega Díaz – Vicario Judicial
  • Pbro. Lic. Javier Moreno Sotomayor – Defensor del Vínculo
  • Pbro. José Antonio Grajeda Gamboa – Juez
  • Pbro. Lic. José Carlos Tarango Magallanes – Juez
  • Diác. Jesús Manuel Chávez Reyes – Juez
  • Sra. Ana Luisa Ceballos – Notaria
  • Hna. Graciela Olarte Olmedo – Auditora

EL TRIBUNAL ECLESIASTICO DE PARRAL

Jesucristo, el “juez de vivos y muertos” (Act. 10,42)  transmitió a los Apóstoles y a sus sucesores el poder de juzgar. Esta potestad, conferida a los obispos en virtud de su consagración episcopal (cfr. LG 21-27), además de la de enseñar y santificar, tienen el sagrado derecho de juzgar y ejercer la potestad judicial personalmente o por medio de otros (cfr. can. 1419,1).

Por esta razón, la Iglesia tiene el derecho propio y exclusivo de juzgar las causas que se refieren a cosas espirituales, la violación de las leyes eclesiásticas y de todo aquello que contenga razón de pecado, en orden a la imposición o declaración de sanciones establecidas por la ley (cfr. can 1401).  Esto significa que la Iglesia esta investida de la potestad de juzgar o también llamada potestad judicial y para realizar adecuadamente esta función, cuenta con diversos Tribunales, que son organismos de la Iglesia que prestan a la comunidad eclesial el servicio de la administración de la justicia.

Todo Tribunal eclesiástico tiene una estructura judicial, es decir, un campo de trabajo muy concreto, con un responsable y un grupo de personas que lo componen de acuerdo con las leyes vigentes del Derecho Canónico, que regulan la disciplina y el quehacer de los diversos Tribunales tanto de la Santa Sede como de las Iglesias locales.

Los Tribunales de la Iglesia ejercen la potestad judicial en nombre del Papa en el caso de los Tribunales de la Rota Romana y la Signatura Apostólica; y en nombre de los obispos en los Tribunales Diocesanos. Su composición y funcionamiento es similar al de los tribunales públicos, las personas que trabajan en ellos son: Vicarios judiciales, jueces, fiscales, notarios, promotores de justicia, abogados y procuradores.

En cada Diócesis, todo obispo debe nombrar un Vicario judicial con potestad ordinaria de juzgar, que constituye con el obispo diocesano un solo Tribunal (cfr. can. 1420,1) y junto con los jueces (cfr. can 1421), tienen el deber de juzgar todo aquello que corresponda a su competencia.

El Tribunal de la Diócesis de Parral, es un Tribunal de Primera Instancia, está actualmente compuesto por él Pbro. Lic. César Alfonso Ortega Díaz, como Vicario Judicial desde 1997, y tres jueces: Pbro. Lic. Carlos Tarango Magallanes, Pbro. José Antonio Gamboa y el Diácono Jesús Manuel Chávez Reyes. Además del Defensor del Vínculo, el Pbro. Lic. Javier Sotomayor y dos notarias, una hermana religiosa y una seglar.

La mayor parte del trabajo diario del Tribunal eclesiástico, está dedicado a recibir, estudiar y realizar todo el proceso judicial, tal como lo establece el Código de Derecho Canónico, hasta llegar a la sentencia definitiva de las causas matrimoniales que se han de declarar o no, nulas o inválidas, es decir, los jueces después de analizar a fondo todo lo alegado y probado, conforme a su conciencia y a una clara certeza moral, declaran o niegan la anulación de un matrimonio por la Iglesia.

Pbro. Lic. César Alfonso Ortega Díaz
Vicario Judicial