Profética

.LA CATEQUESIS

“Esta palabra proviene del griego
Katejein que significa instrucción
o enseñanza de la fe.”

Desde que existe la Iglesia ha existido en ella la catequesis. Ya desde el Antiguo Testamento, Dios guio a su pueblo hacia la tierra prometida, y lo hizo por medio de nuestros primeros padres en la fe y la instrucción de su pueblo en la voz de los profetas. Así el A. T. actuó como pedagogo y preparación al Nuevo Testamento. En el N. T., nuestro señor Jesucristo, Palabra eterna del Padre y conducido por el Espíritu Santo catequizó a sus discípulos por medio de parábolas, hechos y testimonios que condujeron a los apóstoles y discípulos a abrir su corazón al mensaje salvífico del Reino de Dios. De la misma manera, los apóstoles y discípulos, tuvieron la misión de ir a enseñar y evangelizar. Así, la catequesis se convierte en una tarea irrenunciable de la Iglesia porque que pertenece a sus mismos orígenes. Ella alimenta y nutre la fe de los que se han injertado en la Iglesia por un acto de adhesión personal a la persona de Jesús.

La palabra catequesis proviene del griego Katejein que significa instrucción o enseñanza de la fe y aparece en algunos textos del Nuevo Testamento, refiriéndose a la instrucción en los fundamentos de la doctrina cristiana (Cfr. Lc. 1,4; Gal. 6,6). En el ambiente profano, dicha palabra era poco usada y significaba: retumbar, resonar, algo así como el eco. Por ello, el término fue usado para designar la acción de catequizar como hacer resonar la voz de Dios en la vida de los hombres. También, el término hace referencia a instruir a alguien, sobre todo en el sentido de una instrucción inicial.

Ya desde los primeros siglos, la Iglesia naciente contaba con una catequesis inicial para los catecúmenos que deseaban recibir el bautismo. Estas catequesis eran llamadas catequesis mistagógicas, de las cuáles tenemos el testimonio de los apóstoles con un documento muy antiguo llamado “Didajé”, que contiene la doctrina de los doce apóstoles, sobre todo en lo referente a los sacramentos y conductas morales de los neo-bautizados; además, existen otros documentos como: “las catequesis mistagógicas de San Cirilo de Jerusalén” y catequesis bautismales de distintos padres de los primeros siglos de la Iglesia. En ellas se describe la manera en que los neófitos (o iniciados en la fe) eran conducidos por un catequista para ser introducidos en los misterios del sacramento que iban a recibir.

En nuestro tiempo, la catequesis es considerada como un ministerio fundamental e imprescindible dentro del conjunto de las acciones pastorales de la Iglesia. Por ello, el Concilio Vaticano II la define de acuerdo con los fines que ella persigue. Por ejemplo, instrucción catequética en el decreto sobre el oficio pastoral de los obispos (Christus Dominus) nos dice que: “…la fe, ilustrada por la doctrina, se torne viva, explícita y activa tanto a los niños y adolescentes como a los jóvenes y también a los adultos” (n.14); y en la declaración sobre la educación cristiana de la juventud dice: “la instrucción catequética, que ilumina y robustece la fe, nutre la vida con el espíritu de Cristo, conduce a una consciente y activa participación del misterio litúrgico y mueve a la acción apostólica” (no. 4). Es decir, la catequesis tiene como objetivo principal formar en la fe a todos los miembros de la Iglesia. De tal manera que la catequesis no es el libro o los materiales que ha de aprender el catequizando, sino, sobre todo, la persona del catequista que transmite un mensaje, que lleva en su corazón aquellas verdades fundamentales que se encuentran contenidas en la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, para la formación integral de todos los que se han integrado a ella por medio del bautismo y los demás sacramentos. Si tienes el deseo de ser catequista, intégrate a tu parroquia para recibir la instrucción conveniente y así ser partícipe de esta bella y noble misión.

Pbro. Lic. Omar Gerardo Grajeda Valles
Director Espiritual del Seminario y 
Responsable de la Catequesis.