LA FAMILIA DEL MFC

Queremos comenzar este mensaje, externándoles un saludo cordial, con la fe puesta en Nuestro Señor Jesucristo, a quien le pedimos su bendición para todos Ustedes. En días previos, se acercó una persona con nosotros y comenzamos a platicar, acerca de todo lo que en los últimos días hemos vivido cada quien con su familia; dentro de la plática surgió el movimiento familiar cristiano católico (MFC) y todo lo que ha implicado seguir a Jesús en este movimiento, de manera sorpresiva nos hizo una pregunta la cual fue ¿Por qué consideran familia, a los integrantes de MFC, como si fueran familia de sangre?; la respuesta que planteamos es la siguiente: Tomando como referencia a Jesús camino, verdad y vida; el mundo nos ha hecho, individualistas, egoístas e incapaces de saber y entender que nuestras decisiones implican optar por lo bueno, pero desgraciadamente, muchas de ellas son basadas en egoísmo, materialismo, relativismo, en fin corrientes filosóficas donde se cultiva el hedonismo y donde el valor de la persona está en función de la utilidad; esto genera que seamos de corazón duro, incapaces de encontrar en el hermano la bondad de las acciones y de las actitudes, encerrados en una burbuja. Jesús nos enseña que somos capaces de amar y de ser amados y todo ello tiene su raíz en la familia la cual cuenta con la herramienta de MFC, donde la enseñanza y vivencia evangélica cambia nuestro corazón en un corazón de carne, lleno de amor. Esta vivencia dentro del movimiento familiar cristiano nos ha permitido encontrar familias donde todos somos hermanos; y volvemos a estar en casa de Papá y Mamá, donde el abrazo acogedor, no hace distinción de nada, sencillamente somos personas con necesidades de hogar, consejo, aprobación y amor; dichosos de saber que esa familia de opción, tienen el mismo Señor y la misma fe.

América y Guillermo Caballero Meza
Área I Equipo Coordinador Diocesano. “Familias Iluminadas por el Espíritu Santo: Testimonio de fe, Esperanza y Misericordia”

Matrimonio y Familia
América y Guillermo Caballero Meza
Coordinadores área Uno del MFC

Campaña Anual del Diezmo

Estimada familia católica de nuestra diócesis de parral, antes que nada, dinero y diezmo, no es la misma cosa; para dar dinero basta tenerlo. Para dar el diezmo es necesario tomar conciencia de que somos iglesia y que nuestro compromiso de fidelidad y amor a Dios lo vivimos en ella y a través de ella… el diezmo es compartir. Compartir no es dar lo que sobra sino es dar lo que el otro necesita. Es un instrumento creador de espíritu comunitario. Fuera de este marco, pierde su valor histórico, de tradición eclesial y bíblica. Deja de ser expresión de fe y adquiere un sentido administrativo. El diezmo no puede ser concebido en sentido aritmético, sino como una opción personal y libre de contribuir sistemáticamente con un monto según manda el corazón. Por el monto aportado, determinado por la conciencia, reconocemos nuestra dependencia a Dios, dándole parte de aquello que de él recibimos (Sal. 23,1) El diezmo no puede ser visto como un impuesto sino como un privilegio. “Porque tengo fe, contribuyo y la expreso también aportando el diezmo de modo sistemático, para que mi comunidad tenga las condiciones para planificar la acción pastoral. Mi fe determinará cuanto debo aportar como diezmo a Dios a través de mi Iglesia. Ciertamente que Dios no necesita de nada, pero yo doy para atender las necesidades de la comunidad en el mantenimiento del culto, para que otros tengan fe y para creer en ella. Al dar mi contribución, descubro la importancia que cobra en la comunidad…”

HAGAMOS RESONANCIA DE CÓMO
DESPERTÓ EL TEMA DEL DIEZMO EN EL NUEVO TESTAMENTO:

El diezmo es un punto de referencia para nosotros (hebreos 7, 1-2) Los primeros creyentes dieron más del diezmo (Hechos 4, 32-37) Se realiza más la actitud que la cantidad (Lucas 21, 1-4), el diezmo de la viuda pobre nos enseña que nadie debe dar sobras al Señor. Nadie debe menospreciar su diezmo y que el diezmo no es un tema de dinero, sino del corazón. Diezmar es un hábito adquirido por pasos sencillos (1 Corintios 16, 1-4) La práctica de la Iglesia primitiva nos enseña que hay un corto plazo establecido para poder hacerlo. Que se debe apartar la cantidad conforme tu corazón e ingreso y por lo tanto no lo debes usar para otra cosa. Lo integro será entregado en manos de tu iglesia local. Por esta razón sin en su hogar, decidieron ser diezmistas, les pedimos poner atención a lo siguiente: Llegará a su hogar una persona debidamente identificada (con gafete) de nuestra diócesis, para invitarlos a participar en la campaña anual del diezmo la cual le dará las siguientes indicaciones:

• La campaña transcurre de Noviembre del 2017 a Marzo de 2018, donde se les proporcionará un bote-alcancía en el cual pueda regular su aportación económica.
• La primer semana de marzo de 2018 pasaran los promotores del diezmo a recoger su aportación (su alcancía) y frente a usted se contará lo recaudado en su hogar, para una mayor transparencia y regulación de cada contribución, dando fe de ello un recibo firmado y sellado por parte de esta diócesis con el monto de su alcancía.
• Lo recaudado, por cada promotor del diezmo que haya pasado a su casa, será entregado al párroco de la comunidad el cual dará parte al departamento de economía del obispado de Parral. Si usted decide dar su aportación de Diezmo en una sola emisión puede hacerlo de la forma siguiente:
• En las oficinas del obispado, con atención al departamento de economía.
• En la cuenta BBVA Bancomer, en la cuenta No. 0145653215 (Diócesis de Parral, A.R.) Recuerde, a quien usted entregue su Diezmo, exíjale, su recibo. Esto es muy importante para nuestro control y para la transparencia que todos queremos.

Historia de la Virgen de Guadalupe

Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó una voz que lo llamaba por su nombre. Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: “Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo”. De regreso a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oir a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano. Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde halló rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo. Una vez ante Monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe. Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio.

ORIGEN DEL NOMBRE DE GUADALUPE

Monseñor Zumárraga tuvo otra comprobación de la presencia de la Virgen Santísima en el Tepeyac y ella fue la curación maravillosa del tío de Juan Diego, que fue quien reveló el nombre que habría que dar a la Virgen María, he aquí como aconteció todo esto: Juan Diego no volvió a su casa sino hasta el día siguiente, pues el Señor Obispo lo detuvo un día más. Aquella mañana le dijo: “Ve a mostrarnos dónde es la voluntad de la Señora del Cielo que se le erija su Templo”. Juan Diego condujo a las personas que el Señor Obispo dispuso que lo acompañaran al lugar en que se había aparecido la Virgen y en el que debería erigirse su Santuario y pidió permiso de irse, pero no lo dejaron ir solo, sino que lo acompañaron a su casa, al llegar a la cual vieron que su tío estaba perfectamente sano; Juan Diego explicó a éste el motivo por el que él llegaba tan bien acompañado y le refirió las apariciones y que la Virgen le había dicho que él estaba curado. Este al oír el relato de Juan Diego, manifestó que ciertamente la misma Señora lo había sanado, pues que él mismo la había visto del mismo modo en que se apareció a su sobrino y añadió que le habla dicho que dijera al Señor Obispo que era su voluntad se le llamara LA SIEMPRE

VIRGEN SANTA MARÍA DE GUADALUPE.

Pio X la proclamó como “Patrona de toda la América Latina”, Pio XI de todas las “Américas”, Pio XII la llamó “Emperatriz de las Américas” y Juan XXIII “La Misionera Celeste del Nuevo Mundo” y “la Madre de las Américas”. La imagen de la Virgen de Guadalupe se venera en México con grandísima devoción, y los milagros obtenidos por los que rezan a la Virgen de Guadalupe son extraordinarios.

Espiritualidad del Adviento

El Adviento es el tiempo de espera para la Navidad. En ese sentido, lo más correcto no será preguntarnos qué esperamos sino a quién esperamos. Y creo que conviene detenernos a meditar sobre esta espera. Si atendemos a lo que rezamos en Misa durante el Adviento, no es propiamente “la fiesta de Navidad” lo que estamos esperando, sino un acontecimiento mucho más grande: “Por tu primera venida, en la que creemos, y por la segunda, que esperamos”. La primera venida de Jesús, su encarnación, lo que festejamos en Navidad, ya no lo estamos esperando. Lo creemos. Lo que estamos esperando es su segunda venida, lo que se llama la parusía. Este es el sentido escatológico (con vistas al fin) que tiene el Adviento.

LOS DOS ASPECTOS DEL ADVIENTO

En el tiempo de Adviento, con el que se inicia el ciclo litúrgico de Navidad y con el cual comienza un nuevo año litúrgico, el pueblo de Dios que peregrina en el tiempo redescubre la tensión entre la primera venida histórica de Jesucristo y la segunda que acontecerá, de modo glorioso, al fin de los tiempos. La espiritualidad del Adviento encamina a los cristianos a profundizar la perspectiva escatológica de la vida, a la vez que prepara a la Iglesia para conmemorar la venida histórica del Redentor, celebrada en cada Navidad. Las primeras tres semanas del Adviento, hasta el 16 de diciembre inclusive, ponen el acento en la segunda venida del Señor. A partir del 17 de diciembre comienza la preparación inmediata para la Navidad. El Adviento como tiempo para mirar “hacia delante” y no “hacia atrás” no es el que prevalece en nuestra práctica. Los símbolos que usamos durante el Adviento se orientan a hacer memoria del nacimiento de Jesús en Belén: la corona con cuatro velas, el pesebre, etc. No tenemos una preparación equivalente para meditar que Cristo puede volver hoy mismo. El anuncio del regreso de Jesucristo – la parusía – muchas veces se hizo en tono amenazante, infundiendo terror por las catástrofes que sucederían antes del fin del mundo, y la presentación de Jesucristo solamente como un juez inflexible que castigará a los malos y premiará a los buenos. Una visión excesivamente severa de este Cristo juez y de las calamidades que sucederían antes de su llegada, tal vez hicieron que este aspecto de nuestra fe desapareciera de la prédica y de la espiritualidad.

ESPERANDO EL REINO

Creemos que con la parusía llega el Reino de Dios. Entonces se cumplirán las expectativas, no sólo de los cristianos, sino de tantos hombres y mujeres en todo el mundo. Porque cuando el Reino venga, sólo reinará Dios. Y ya no habrá atropellos de un ser humano contra otro, ni sojuzgamiento de una nación sobre otra, ni ninguna forma de dominio, esclavitud o explotación. Sólo Dios reinará. Entonces, como dice el Apocalipsis “él secará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte, ni habrá llanto, ni gritos ni fatiga, porque el mundo viejo ha pasado” (Ap 21,5). Esta es la espiritualidad del Adviento. Es la esperanza activa de quien confía en que Cristo volverá, y por eso se compromete con la propuesta de Cristo, el Reino de Dios. Es la paradoja de vivir en este tiempo que los teólogos describen como “ya, pero todavía no”. El Reino ya está entre nosotros y, Jesucristo lo trajo, pero todavía no se ha realizado plenamente. El Adviento es una ocasión privilegiada para acelerar los tiempos del Reino. ¿De qué manera? Practicando lo que nos dice el Apocalipsis: secando lágrimas, jugándonos por la vida, aligerando al fatigado, renovando el mundo. Así, en la Nochebuena, estaremos contemplando no sólo a Aquel que nació en la pobreza de Belén, sino también a Aquel que viene “a hacer nuevas todas las cosas” (Ap 21,5).

Espiritualidad
Pbro. Lic. Omar Grajeda Valles
Director Espiritual del Seminario

10 PENSAMIENTOS DEL PAPA FRANCISCO PARA VIVIR LA NAVIDAD

El papa Francisco nos acompaña en el misterio de la Navidad. En sus discursos y homilías podemos encontrar una propuesta concreta sobre el estilo de vida que deben tener los cristianos en esta fecha tan especial. “La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez”, recordó en su homilía del 24 de diciembre del año 2014. Así hemos reunido para nuestros lectores los 10 mensajes oficiales del Papa para vivir auténticamente esta Navidad. Un regalo gratuito lleno de significados que podemos compartir, “guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la «luz grande». Abriendo nuestro corazón” (24.12.2014).

1- EL PESEBRE REPRESENTA LA TERNURA DE DIOS

“Les invito a detenerse ante el pesebre, porque allí nos habla la ternura de Dios. Allí se contempla la misericordia divina que se ha hecho carne, y que enternece nuestra mirada” (22.12.2015).

2- JESÚS NOS DEDICÓ TODA SU VIDA, DEDIQUÉMONOS A LOS DEMÁS

“Jesús no se ha limitado a encarnarse o a dedicarnos un poco de tiempo, sino que ha venido para compartir nuestra vida, para acoger nuestros deseos. Porque ha querido, y sigue queriendo, vivir aquí, junto a nosotros y por nosotros. Se interesa por nuestro mundo, que en Navidad se ha convertido en su mundo. El pesebre nos recuerda esto: Dios, por su gran misericordia, ha descendido hasta nosotros para quedarse con nosotros” (22.12.2015).

3- EL AMOR DE LA NAVIDAD NO SE IMPONE POR LA FUERZA

“El pesebre nos dice que Él nunca se impone con la fuerza. Recordad bien esto, chicos y chicas: el Señor nunca se impone con la fuerza. Para salvarnos no ha cambiado la historia con un milagro grandioso. Ha venido con gran sencillez, humildad, mansedumbre. Dios no ama las imponentes revoluciones de los potentes de la Historia y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Se hace pequeño, se hace niño, para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con su humilde bondad; para conmover con su pobreza a quienes se esfuerzan por acumular los falsos tesoros de este mundo” (22.12.2015).

4-LA NAVIDAD ES LUZ, ES UN CAMINO, MÁS ALLÁ DE ALGO EMOTIVO Y LOS REGALOS

La Navidad “no se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros– hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver” (24.12.2013).

5-EN ESTA NOCHE, HAY SALVACIÓN PARA TODOS LOS HOMBRES (TT 2,11)

“La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabiduría, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros” (24.12.2013).

6- LOS ÚLTIMOS, LOS HUMILDES, COMO LOS PASTORES, RECIBIERON AL NIÑITO

“Los pastores fueron los primeros que vieron esta “tienda”, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran de los últimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su rebaño. Es condición del peregrino velar, y ellos estaban en vela. Con ellos nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho débil”. (24.12.2013).

7- NO HAY LUGAR PARA EL MIEDO. LA NAVIDAD ES AMOR RENOVADO QUE VENCE SIEMPRE

“El Señor nos dice una vez más: “No teman” (Lc 2,10). Como dijeron los ángeles a los pastores: “No teman”. Y también yo les repito a todos: “No teman”. Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz. Amén”. (24.12.2013)

8- VIVIR LA NAVIDAD ACOGIENDO LOS PROBLEMAS DE QUIEN ESTÁ A NUESTRO LADO

¿Tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios”. (24.12.2014)

9- ¿CÓMO ACOGEMOS LA TERNURA DE DIOS?

¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera? (24.12.2014)

10- BONDAD, MANSEDUMBRE POR UNA NAVIDAD AUTENTICA

“La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto” (24.12.2014). La Diócesis de Parral ha celebrado sus 25 años, con inmensa alegría festiva, por sus “bodas de plata en la capital del mundo de la plata” al reunirse en el Nuevo Gimnasio de Parral el 4 y 5 de noviembre, con una participación aproximada de cuanto mil personas y contando con la presencia del representante del papa en México, el Nuncio Apostólico Monseñor Franco Coppola.

Magisterio Papal
Pbro. Lic. Martín Eduardo Hernández Baeza
Director de la revista y responsable de CODIPACS