100 años de Fátima y 25 de la Dióscesis

Este mes de mayo es un mes muy especial. De por sí es el mes de la Virgen. Es por la primavera, es por la Pascua de Resurrección, es por las flores que reflejan muy bien, como un bello símbolo la hermosura espiritual y el perfume agradable que nuestra Madre bendita es para Dios y para nosotros. Se da en el contexto de la resurrección, la Pascua Florida que se llama, cuyo fruto más excelente es ella, María, la llena de gracia, la que fue preservada desde el primer instante de su existencia de toda mancha de pecado, en grado tal que fue concebida y nació inmaculada. Y el 13 de mayo, en toda la Iglesia celebramos a nuestra Madre bajo la muy querida advocación de FÁTIMA. Porque el 13 de mayo del año 1917 la Señora del Cielo apareció a esos tres niños pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco. Así que este 2017 estamos celebrando los cien años de las apariciones de la Virgen en Portugal, en Cova de Iría, en Fátima. Y por la celebración de los cien años y por sus méritos de santidad serán canonizados ese día los dos pastorcitos que murieron niños, los hermanitos Jacinta y Francisco. Será un enorme júbilo en toda la Iglesia por tan anhelado evento. Serán santos niños Jacinta y Francisco. (Lucía apenas murió hace algunos años, después de esos eventos se hizo religiosa y falleció en edad avanzada, ya está iniciado su proceso de beatificación).
Me gusta este pequeño diálogo de la Virgen con los niños:
¿De dónde es su merced?
-Mi patria es el cielo.
¿Y qué desea de nosotros?
-Vengo a pedirles que vengan el 13 de cada mes a esta hora (medio
día).
-¿Y nosotros también iremos al cielo?
-Lucía y Jacinta, si.
-¿Y Francisco?
Los ojos de la Virgen se vuelven hacia el niño y lo miran con
expresión de bondad y de maternal reproche mientras va diciendo:
-El también irá al cielo, pero antes tendrá que rezar muchos rosarios.
Lo refiero porque el gran mensaje de Fátima, lo que allí la Virgen
nos pidió fue oración por el mundo y por la propia conversión.
Y la forma muy concreta que ella pidió fue el rezo del
Santo Rosario. Es por eso NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
DE FATIMA.
Que necesitamos ayuda divina es innegable, que una forma
sencilla al alcance de todos para pedirla es el santo rosario es fácil
de entender. Que lo hagamos… eso ya no parece tan común…
Por eso, en este mes de mayo, la gran exhortación para toda
la Diócesis es que recemos el Santo Rosario. Porque tenemos
una feliz coincidencia: este año, el 4 de noviembre, estaremos
cumpliendo como Diócesis 25 años de vida. Somos una Iglesia
joven, llena de retos y anhelos. Y celebrar bodas de plata este
año es algo que debemos hacer. Pero de una manera espiritual,
agradable a Dios. Y que nos haga bien, espiritualmente, a todos
nosotros.
Por eso la propuesta es: conmemorando los 100 años de la Virgen
de Fátima celebremos los 25 años de nuestra Diócesis con
una campaña de oración del Santo Rosario. Es medio año desde
este mes de mayo hasta el de noviembre. Y en estos meses
iremos haciendo una serie de propuestas sencillas y prácticas
de prepararnos a los 25 años diocesanos. Incrementaremos la
oración a Dios, el amor a la Virgen, y el amor a la Iglesia, que
para nosotros se realiza concretamente en la Iglesia Diocesana.
Ya iremos diciendo cómo. Por ahora el regocijo inmediato es:
Cien años de Fátima, dos niños santos, y la certeza de que nuestra
Madre Bendita, la Virgen de Fátima nos protege y nos cuida.
Mes de mayo, mes para honorar a la Santísima Virgen con oración
y flores.

Monseñor Eduardo Carmona Ortega
Obispo de la Dióscesis de Parral

El centenario de la Virgen de Fátima

El 13 de mayo de 1917 se apareció por primera vez
Nuestra Señora a tres humildes niños portugueses,
con un mensaje maravilloso que atraviesa los años y
que hoy conserva la mayor actualidad. Con ocasión
de los 100 años de las apariciones de Fátima, el Papa Francisco
ha concedido, “con la inherente indulgencia plenaria,
un Año Jubilar, del 27 de noviembre de 2016 hasta el día 26
de noviembre de 2017”. Durante ese tiempo de gracia, los
fieles podrán obtener la remisión de toda la pena temporal
debida por sus pecados, pues en esto consiste la indulgencia
plenaria.

¿CÓMO SE OBTIENE LA INDULGENCIA?
De tres maneras. Primero, todo fiel debe cumplir las condiciones
básicas de una indulgencia, es decir, confesión sacramental,
comunión eucarística y oración por las intenciones
del Santo Padre.
1.- PEREGRINAR AL SANTUARIO:
La primera forma es que “los fieles vengan en peregrinación
al Santuario de Fátima en Portugal y que allí participen en
una celebración u oración dedicada a la Virgen”. Además de
ello los fieles deben rezar el Padrenuestro, recitar el Credo e
invocar a la Madre de Dios.
2.- ANTE CUALQUIER IMAGEN DE LA VIRGEN
DE FÁTIMA EN TODO EL MUNDO:
La segunda forma se aplica para “los fieles piadosos que visitan
con devoción una imagen de Nuestra Señora de Fátima
expuesta solemnemente a la veneración pública en cualquier
templo, oratorio o local adecuado en los días de los aniversarios
de las apariciones, el 13 de cada mes desde mayo
hasta octubre de 2017, y participen allí devotamente en alguna
celebración u oración en honor de la Virgen María”.
Al respecto de esta segunda forma aclara el Santo
Padre que “la visita a la imagen de la Virgen no tiene que
ser necesariamente solo en Fátima o exclusivamente en Portugal”
sino que puede ser en cualquier parte del mundo”.
También se debe rezar un Padrenuestro, el Credo e invocar a
la Virgen de Fátima para ganar la indulgencia.
3.- ANCIANOS Y ENFERMOS:
La tercera forma de obtener una indulgencia se aplica a las
personas que por la edad, enfermedad u otra causa grave
estén impedidos de movilizarse. Pueden rezar ante una imagen
de la Virgen de Fátima y deben unirse espiritualmente
en las celebraciones jubilares en los días de las apariciones,
los días 13 de cada mes, entre mayo y octubre de 2017. Además
tienen que “ofrecer con confianza a Dios misericordioso,
a través de María, sus oraciones y dolores o los sacrificios
de su propia vida”.

Vida Dioscesana
Pbro. Lic. César Alfonso Ortega Díaz
Rector de Catedral y San Martín