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Iglesia una, Santa, Católica y Apostólica

Nos estamos preparando para vivir nuestro vigésimo quinto aniversario de fundación de nuestra Diócesis. Nos ayuda recordar que somos la Iglesia de Cristo, la que Él fundó. Y creemos que en cada Iglesia particular, o sea en cada Diócesis se realizan y expresan las cuatro características que profesamos en el Credo: La Iglesia es Una. Única Iglesia fundada y querida por Cristo Jesús. Iglesia una que, por el pecado de los hombres, tantas veces se ha fragmentado y debilitado. Iglesia de Cristo, túnica inconsútil de Cristo Jesús que nos empeñamos en romper. Como Iglesia Diocesana hemos de preservar la unidad entre nosotros los que formamos la Iglesia Católica. Es el testimonio que el mundo espera de nosotros, es el sueño de oro de Jesús: “Padre que ellos sean uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea que tú me has enviado” Así la Diócesis se ha empeñado en vivir la espiritualidad de comunión, buscando la integración, la comunicación, la unión entre los que la formamos. A veces, influidos por doctrinas extrañas al evangelio rompemos la unidad. Y esto nos hace un daño, tantas veces irreparable. No podremos estar en paz mientras haya hermanos nuestros, bautizados, que no se sientan atraídos y recibidos por nosotros en nuestras comunidades, por el amor, la alegría, la paz. La Iglesia es Santa, porque su fundador es Santo, porque en ella se producen los frutos de santidad, ella nos coloca en la misma acción santificadora de Dios, y el Espíritu Santo santificador en ella campea a sus anchas produciendo la santidad entre sus fieles. Iglesia Santa que reparte y custodia lo Santo. Iglesia Santa que denuncia el pecado de la injusticia, de la maldad, rompe con la mentira y proclama la verdad. Iglesia Santa porque es esposa fiel de Jesucristo el Santo que la redime y dignifica. La Iglesia está compuesta de hombres y mujeres… pecadores. Alguien decía con mucha humildad y verdad que la Iglesia es, “un hospital de pecadores en lenta recuperación”. Pero llevamos en nosotros, como en vasijas de barro, tesoros de Santidad. Somos pecadores llamados a la santidad.
Iglesia Católica, la universal aquella que no distingue de razas ni naciones, que es abierta a todos y a la que están llamados a formar parte todos los hombres. Iglesia Católica que recibe a los pecadores, a los desheredados y marginados de la sociedad, Iglesia Católica que tiene compasión de los asediados por el malo, y de los que nadie quiere. Iglesia Católica, en el espacio y en el tiempo, llamada a ser levadura en la masa, buscadora del hombre, experta en humanidad. Iglesia Católica de corazón inmensamente grande para recibir a todos.
Un buen católico ama a la Iglesia en su catolicidad, y los católicos no siguen ninguna espiritualidad que no sea la católica, aman y promueven todo lo católico, todos los carismas de la Iglesia, y se hacen todo a todos, gozan con los dones que Dios da a cada uno, Y en cualquier lugar que sea católico ellos se sienten bien porque allí descubren y viven su ser Iglesia. Iglesia Apostólica, la que fundó Jesús, la que tiene como cimiento las doce columnas Apostólicas. Iglesia que es la del Papa y la de los Obispos, la de los Católicos de América y de Europa, de África y de Asía, de Oceanía, del mundo. Iglesia de Cristo que llamó a los que él quiso y los constituyó en Apóstoles para darles la misma misión que el Padre le había confiado a él, hasta el fin del mundo y de los tiempos. Con qué fuerza han de vivir los católicos este rasgo eclesial de la Apostolicidad. En las realidades católicas, como las parroquias y grupos, no se ha de conocer la disensión, la fractura con el Magisterio, antes más bien una obediencia obsequiosa y confiada a las enseñanzas del Papa y de los Obispos, de los sacerdotes, sus fieles colaboradores. Sentir con la Iglesia la urgencia del apostolado, somos discípulos misioneros. …Y estas cuatro características de la Iglesia han de ser vividas por…cada uno de nosotros. Trabajando por la unidad, la santidad, la catolicidad y la apostolicidad de la Iglesia en mí, porque soy Iglesia.

Editorial
Monseñor Eduardo Carmona Ortega
Obispo de la Diócesis de Parral