Prayer Silhouette

En busca de una fe viva

La búsqueda de una fe viva corresponde a la necesidad de encontrar un viviente creíble. Nadie confía plena y vivamente en un objeto o en una idea, sino en alguno que comparta la vida, la acompañe y la sostenga. En este sentido Dios, que se hace cercano, encuentra y provoca la fe del hombre a través la amistad causada por el amor. Existe un libro pequeño, aunque no por ello simple, del teólogo H. U. Von Balthasar que resume esta idea en su título: SOLO EL AMOR ES DIGNO DE FE. Del mismo modo la imagen bíblica abrevia esta idea con la intuición aguda del Pastor que conoce y es conocido por sus ovejas (Cfr. Jn 10). Sólo el amor permite reconocer la voz del creíble, del confiable.
El camino y la búsqueda de cada creyente descansa en la conciencia intima e inmediata de dos seres evidentes: El yo y Dios. Cuando se duda de Dios es obvio que no puede surgir la fe, pero igualmente es imposible que surja la fe cuando se duda de uno mismo, para tener fe se requiere confianza en uno mismo. Por esto, la fe necesita de la vida que crece con la historia; sin una historia de salvación la fe carecería de realidad, sería una seria mentira. Dicho en otro modo con palabras del escritor Oscar Wille: “Todo santo tiene un pasado y todo pecador tiene un futuro”.
Buscar significa salir de sí mismo, luchando contra todo tipo de dios falso y falsificador, hecho a la medida de la propia pobreza o de la razón humana. Creer en un dios a la medida humana es tener una fe muerta, porque el Dios de la vida es más grande que nuestros razonamientos e ideas.
Una fe viva confía, se apropia con el corazón de la verdad en la que cree aun antes de comprenderla con la cabeza. Primero se cree, después se comprende; primero se acepta, luego se crece en la conciencia del bien recibido. La dinámica de la fe viva exige que no exista ni la prisa ni el deseo de control. Cada cual debe encontrar su camino y su ritmo como signo de autenticidad. Los seguidores de Cristo no son autómatas.
Se acercan los 25 años de nuestra Diócesis, es una gran oportunidad para analizar nuestra fe, personal y comunitaria, mas no a modo de juicio o con la cabeza, sino con la misma confianza que tiene Dios en nosotros. Nuestro Dios confía en los seres humanos y lo hace a partir de la vida del Hijo del Hombre, que al mismo tiempo es Hijo de Dios: Jesucristo, nuestro Señor.

Desde Roma
Pbro. Hugo Rodríguez Caro
Estudiante de Teología en Roma